QUIÉREME

Me gustan tus mentiras, las disfruto, son como ese pedacito de pastel que queda al final de las fiestas, aunque la verdad no me gusta el pastel. Lo que si me gusta es perder el tiempo pensando en ti y en que me quieres, aunque no sea cierto. No tuvimos muchos momentos juntos quizá por eso guardo cada detalle, me da miedo que pronto empiece a olvidarlos.

Me sigue entristeciendo tu traición y es que ni con las verdades crudas  te puedo sacar de mi cabeza. Estoy esperando algo, no sé exactamente qué; muchas veces en la madrugada me llega la terrible idea de no volverte a ver nunca más, aprieto los dientes, doy vueltas en la cama y entonces pienso que a ti no te importaría y me vuelvo ansiedad y miseria porque últimamente no soy otra cosa, se me nota.

En el fondo sé que soy yo dándote todo y no me importa, no me importa que me ignores todo el día, no me importa que me des cachitos de atención, no me importa que me respondas con monosílabos, no me importa tu manera tan sutil de decirme que no quieres nada de mí y que me vaya a la mierda, porque todo eso entiendo.

Estoy cansada de mis monólogos de autoayuda, de decirme que soy una estúpida, de recordarme que no me quieres, ni me quiste, de reiterarme que todo fue mentira, una mala broma de la vida.

La otra vez soñé que te veía y que nos quedábamos dormidos en un pedacito de sofá y no me soltabas la mano hasta muy tarde. Me gusta navegar por esos sueños, no me queda más que eso, eso y pedirte que me quieras.

 

 

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NUNCA EXISTISTE

Eres el tipo de persona que me enseñó que la maldad existe, de esas que dejan una huella imborrable y no para bien. Eres la persona que actuó con alevosía, que esperó sigilosa para poder atacar por la espalda, como los animales que tienen hambre y buscan una presa.

Te amaba tanto que de verdad creía que éramos infinitos, te conté cosas, te dediqué textos; después del otro pendejo a nadie más le volví a dedicar nada, PERO APARECISTE. Te dije cosas por teléfono que jamás me atrevería a contarle a alguien más, te di todo el amor que ni siquiera sabía que existía, te dije que contigo lo tenía todo y no quería más, le dije a mi madre que te amaba con todo el corazón, que me hacías feliz, en mi cabeza estuve planeando qué comprarte para sorprenderte, compré vestidos, me puse bonita los fines de semana, ahorré dinero para tu regalo de cumpleaños, también te conté que me habían lastimado y que no estaba dispuesta a sentirme así otra vez, te lo dejé claro, te escribí mensajes de madrugada para decirte que tenía miedo, que me asustaba perderte y como si nada, contestaste: NO TE PREOCUPES, NO VA A PASAR. Y PASÓ.

El día que terminaste conmigo, con un pinche mensaje, tan frío, ensordecedor, esa misma mañana pisaste todos los “te amo” te valió madres si me dolía, incluso no te importó que fuera más doloroso hacerlo con un mensaje. No te importó todo lo que repetí cientos de veces. Dijiste que te sentías mal, que no querías nada; fuiste un egoísta porque a la semana ya habías conocido a alguien más y esa es la más grande traición de todas, la que más me lastimó, la que jamás hubiera querido saber, pero eso me hizo darme cuenta la clase de persona que eras.

Sí, me hiciste volar alto, me diste los mejores días de mi vida después de una vida de mierda, de una vida en la que estaba destruída moralmente, de aquella en donde me volví pequeñita, fea y más fea. Fuiste poco humano, jugaste con todo lo que tuvimos, jugaste conmigo y con todo lo que prometimos. La decepción más grande todas fue darme cuenta que esa persona que me hacía reír todas las mañanas, esa persona a la que le fui honesta todo el tiempo, NUNCA EXISTIÓ, fuiste solo un simulacro, un engaño y yo fui una más de tu lista, de la que igual no sientes orgullo, pero sí, fui una más que te creyó todo, una más a la que dejaste lastimada.

Por mi parte puedo decirte que los sentimientos de las personas no son para jugar, que no soy un objeto que cuando no sirve puede ir directo a la basura. Ahora empiezo este camino de reconstrucción, de insomnio y de llanto callado, vienen días muy difíciles.

Tiro de gracia

Te escribí una carta y después la quemé porque he visto muchas películas ridículas en donde hacen eso. Esta carta de despedida empieza así:

Me gustaría darme cuenta que lo que sentí no fue amor; aún me cuesta definirlo porque no lo entiendo, entiendo el dolor a la perfección pero no la entrega. Sabía que desde el inicio todo estaba mal, me sentía  insegura y todo el tiempo tenía mucho miedo, empecé a dormir y a comer mal, provocaste eso en un lapso récord de tiempo, mi exnovio lo hizo en un poco más, un año quizá. Te conocí tan poco tiempo que agradezco que los recuerdos los pueda contar con los dedos, pienso que todo está a mi favor para olvidarte pero una parte de mi cerebro no te quiere fuera de mi vida y mi corazón no te quiere cerca. Supongo que a estas alturas intuyes que soy pendejamente débil y por supuesto que soy más corazón que inteligencia.

Si me pongo a pensar me habré dado cuenta que el pasado contigo fue mentira, eso le resta valor a todo lo que llegué a sentir y tendría que ser más fácil empezar de nuevo, tengo que confesarte que estaba harta por iniciar las cosas desde cero, porque sé lo que significa en mi vida pero preferí callarme porque para mi siempre es más cómodo engañarme. Sé que no tuviste valor para decirme muchas cosas y lo único que tengo que reclamarte es eso, que no me dijeras la verdad desde el principio, me hubiera costado menos lágrimas y a ti muchos menos pretextos.

No te quiero odiar porque es absurdo hacerlo con alguien a quién que no veo es como enfermarme sin sentido, no quiero ser para ti alguien a quién quieras, porque querer se puede hasta a los perritos.  Quiero que te conviertas en tristeza cotidiana, esa a la que te acostumbras y después ya no te importa, no pasará mucho tiempo para que seas solamente un conocido y al final no tendremos nada personal que nos una y estará bien porque significará que lo superé por completo.

Lo único que me tranquiliza es que yo siempre fui sincera contigo y con lo que sentía, supongo que justo en eso radica que sane por completo y aunque no me esperaba algo así de ti, puedes estar tranquilo, no te odio.

 

 

 

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Desastres naturales

Llegaste como un terremoto, moviéndome hasta el alma y dejando hecho todo pedazos

Porque si algo aprendí fue que los desastres suceden de un momento a otro

Porque fue han rápido que no me dio tiempo de juntar las piezas que estaban rotas

Entonces pienso que quizá fuimos ficción o una minificción o una lectura de corto aliento

Algo es cierto, prefiero dormir porque es ahí en donde puedo encontrarte, en donde casi no dueles y en donde tampoco te veo alejándote

Despertar se ha convertido casi en un acto de valentía, abrir los ojos tal vez en un acto de fe.

Lo único que pasa es que en algún rincón del alma me falta tu presencia.

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Cartas que no son de amor

Carta no. 1

Ese día habíamos cumplido un año y lo quisimos celebrar, me llevarías a un lugar en dónde según tú, hacían una pizza de cebolla deliciosa, jamás te dije que no, y quizá ese fue siempre el problema, (igual sigo sin aprender). Después de comer caminamos por el Parque Hundido, estaba muy oscuro y hacía frío, pero igual decidí sentarme en un columpio, tu estabas junto a mi, como siempre, de repente te levantaste, apretaste los puños y te fuiste, corrí detrás de ti, porque pensé que te dolía algo. Nos subimos al carro y tus primeras palabras fueron “eres una puta, ¿qué tal estabas ligando con el pendejo que estaba en frente de ti”, fue mi primer acercamiento violento contigo; lloré por horas, te pedí perdón por algo que no hice, porque es cierto que yo ni si quiera recordaba al tipo del que hablabas. Ese día acostados, también dijiste que no llorara, que no servía de nada; así aprendí de a poco que la lástima no era un arma.

Carta no. 2

Fuimos el gotcha, me puse a platicar con tus amigos, me estaba riendo un chingo, pero vi que estabas encabronadísimo, me alejé de todos y me fui a la camioneta. No me hablaste en todo el camino, me acuerdo que fuimos a comer al Borrego Viudo, antes de llegar, me viste a los ojos y me dijiste “pareces una zorra saludando a todos de beso” ese día iba muy madreada por tantos disparos de pintura, pero definitivamente eso no era lo que me dolía.

Carta no.3

No era la primera vez que te salías de un lugar y me dejabas sola, ni si quiera me acuerdo por qué te enojaste; pagaste el estacionamiento en Perisur y caminaste en chinga al carro, te subiste y arrancaste, no llevaba dinero y no tenía ni pinche idea de cómo regresar, caminé para salirme pero justo me alcanzaste, abriste la puerta y no me quedó otra que subirme. Jamás volví a salir sin dinero.

“Enamorarse de un incendio”

Tomará un autobús directo al DF

Sabrá que no tiene que hacerlo

No es normal

Tuvo suerte, un último autobús la esperaba

Está muerta de miedo, se le nota en las manos

Pensará en llegar a la estación y volver

Lo pensará todo el camino

No conoce límites, eso es lo que pasa

Tomará un taxi, no sabe la dirección

No recuerda nada, el gps y el taxista la salvarán

Verá la ciudad, enorme, llena de taquerías

Llena de gente caminando en la oscuridad

Pensará en él, en los dos. Lo vale

Recordará que con los demás no falló

No tuvo la culpa de nada

Pagará el taxi

Ella lo verá

Sabrá que solo le hacía falta abrazarlo

Sentirá culpa

No fue normal, pero ahí está, en su cama (en sus brazos)

Fue un impulso, lo sabe

El mismo que lo hace amarlo con todo lo que tiene

Es incendio, se enamoró de uno

Lo que no sabe es si el incendio es él o ella.

 

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Coger hasta olvidar mi nombre

Quiero que cojamos hasta que me duelan las piernas, hasta que me tiemblen cuando me levante de la cama

Quiero que cojamos mientras me miras a los ojos y prometes quedarte conmigo para siempre

Quiero que cojamos con una canción de Reyno

Quiero que cojamos mientras me haces reír

Quiero que cojamos mientras te sonrío y me tomas del cuello salvajemente

Quiero que cojamos hasta sentir que te conquisto por siempre

Quiero que cojamos después de ir a un bar de mala muerte

Quiero que cojamos  y que tengamos códigos secretos

Quiero que cojamos en los peores moteles

Quiero que cojamos, me abraces y veamos juntos el universo

Quiero que cojamos mientras hacemos mundos de agua

Quiero que cojamos después de ir al súper

Quiero que cojamos en verano, cuando no soportemos el calor

Quiero que cojamos y después nos quedemos dormidos

Quiero que cojamos en invierno, en una habitación azul

Quiero que cojamos y me vuelvas luz

Quiero que cojamos con tiempo y sin el

Quiero que cojamos sin hablar

Quiero que cojamos en la oscuridad

Quiero que cojamos en China

Quiero que cojamos hasta que estés seguro de lo que nos une

Quiero que cojamos hasta que grite que te amo

(….)

 

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